

Hoy, 24 de enero del 2010, los fareros encuentran al fin su faro. Entre olivos y badlands, entre jazmines y cigarrillos, por fin tenemos nuestro refugio. Allí iremos cuando no podamos más, cuando la vida nos acuchille el alma. Cuando tengamos ganas de amor, y de besos, y de lenguas, y de tostadas con tomate. Cuando tengamos ganas de llorar, cuando nos queramos el uno al otro. Cuando queramos soledad y cielos eternos. Cuando no tengamos donde caernos muertos, cuando necesitemos luz, cuando nos de la gana...
Siempre nos quedará El faro...
Siempre.
Hoy es un gran día
1 comentario:
es verdad, me gusta tu blog cris!
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