viernes, 1 de febrero de 2013

Realidad

ya no soy la niña de la eterna sonrisa...

domingo, 27 de enero de 2013

Take any train


Me dedicaré a leer poesía. Me dedicaré a decir una y otra vez que no me gusta la salsa. Me dedicaré a mirarte por si cambia algo. Analizaré la velocidad a la que crecen tus arrugas. Me abrigaré para el frío. Y dejaré un cacho de piel al descubierto para saber que hace frío. Me dedicaré a olisquear y a seguir rastros. Y así llegaré a lugares perdidos. Desnudarte y dibujarte. Y luego borrarte y tener dos vidas hasta olvidarte. Me dedicaré a cruzar pasos de cebra sin pisar las rayas. Y quitarte la camisa besando todas las rayas. Me dedicaré a no llorar cada vez qué hablemos de la vida. A no llorar cada vez qué hables de emigrar. Me dedicará a coger trenes, aunque no lleven a ningún sitio.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Recuerdos

Yo me pregunto qué pasará cuándo vuelvas a Bélgica? Si algún día pararás tu bici en una esquina, te liarás un cigarrillo y, mirando al sol blanco del norte, pensarás en nosotros un segundo. Me pregunto cuánto tiempo tiene que pasar para que alguien se olvide de alguien a quien ha visto un solo día. Depende del encuentro, claro. Una vez volví a México a buscarte, y tú te habías olvidado de mi. Yo no me había olvidado de ti y, además, en ese caso, el encuentro duró algo más de un día, varios lugares del DF y una ventana rota. Otra historia. Hace poco encontré la foto escrita por detrás que me enviaste cuando continuaste tu viaje por el mundo, han pasado como diez años y, esta vez, yo sí me había olvidado de ti y probablemente tú de mi. Ahora que lo pienso, me gustaría verte de nuevo. Por otro lado, de ti, saxofonista me acuerdo a menudo, no sé por qué será. Bueno, en realidad sí que lo sé y, ahora que lo pienso, tal vez nunca me olvide. También estás tú, que mandaste un sms cuatro años después y me hiciste recordar.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Finishing Brooklyn.

Tal vez todos estemos vacíos, o llenos de aire, como las muñecas hinchables. Empieza, avión, sucede, continúa, avión, termina. Una leve nostalgia de lo vivido. Recuerdos, lugares, cigarros, fotografías. Tal vez todo se reduzca a eso. Toca reempezar. Toca guardarlo todo en esa caja mágica de las cosas que no se olvidan e irlo sacando cuando me venga en gana. Sí, eso sí, aunque solo sea eso, me hace feliz y, además, ha sido mucho más que eso aunque ahora me cueste verlo. Dibujar un cuerpo y aprender nuevas lenguas. Creo que me tengo que ir acostumbrando a esa suavidad de las cosas, a lo bello del equilibrio, a otra forma de hacerlo. Rutina de pescado en el horno, filmoteca y sol de invierno. Por otro lado me niego a aceptar que se acabaron las emociones fuertes, aceptar que eran otros tiempos. Anhelo la bufanda, y eso me pone triste.

domingo, 19 de agosto de 2012

The city that never sleeps (Bklyn ...)

En una lavandería que nunca duerme puede suceder casi de todo. Puede ser que te encuentres un hombre leyendo en la puerta, con barba, sombrero y violonchelo. Puede ser que te preste jabón. Puede ser que sus ojos te atrapen. Puede ser que suene James Blake. Puede ser.
Puede incluso que te encuentres un negro gigante, pelo rizado y brazos enormes que te invite a bailar reggae. Puede ser que ese negro sea tu vecino y os vayáis juntos a casa. Y subáis al tejado. Y os toméis una copa. O dos. O puede ser que estés sola, y mires por la ventana, y haga sol, y entonces empiece a llover. Y dentro hace calor. Y no puedes salir. Y no quieres salir. Y no quieres volver. Puede ser.
Puede ser que suene un sexteto mágico y tú empieces a soñar. Y el mundo desaparezca. Y ya no hay mañana. Y ya no hay hoy. Y ya no hay nunca.

martes, 14 de agosto de 2012