7- Veo un faro gigante entre 3 chimeneas.
8- Subió todavía más el sol. Llegaban olas azules, olas verdes, a la playa, con el movimiento rápido de un abanico, rodeando la flor de cardo de mar, y dejando charcos de luz poco profundos aquí y allá sobre la arena. Quedaba tras ella una tenue línea negra. Las rocas que habían estado entre nieblas y parecían blandas, se perfilaban y se hacían visibles sus hendiduras rojas.
Las olas, Virginia Woolf (me acompaña en este viaje)
9- Hoy está en calma y me despido de él.